lunes, 20 de febrero de 2017

El encuentro - Nando Pilgrim



Hoy la he vuelto a ver. Estaba como siempre, preciosa. De pie, en una esquina de la plaza detrás de una mesa plegable a modo de mostrador, con el pelo suelto encima de los hombros y esos labios rojos tan bonitos. Recoge alimentos para campañas de ayuda. Lleva haciendo esto años, así la conocí yo. Me acerqué un día a ver de qué se trataba… y me rendí ante sus ojos. 

Sigue atendiendo a la gente con la misma sonrisa de siempre. Les explica cómo funciona, resuelve sus dudas, les agradece su participación. No todo el mundo se fía de dónde van a  parar sus aportaciones, hay mucho sinvergüenza por ahí. 

Sé que si me vuelvo a acercar volveré a rendirme ante ella, volveré a entrar en un universo único donde todo volverá a tener sentido. Realmente no sé por qué se terminó, teniendo tantas cosas en común. Quizá el carácter de los dos era demasiado fuerte como para estar juntos. Quizá no supimos gestionar nuestras necesidades. Quizá no nos parecieron importantes cosas que sí lo eran. 

Podría acercarme y preguntarle qué tal está, al menos. Ver cómo reacciona, si se alegra de verme. Pero ahora está atendiendo a dos mujeres mayores que le están preguntando algo acerca de la campaña. Parece que no me ha visto, no sé qué hacer.


                     ...                        


Le he visto antes de que él me viera. Con su aspecto distraído de siempre, como si este mundo no fuera con él. Cruza la plaza cabizbajo y de pronto se ha detenido. Ahora sé que me está mirando. Me muero de ganas de saludarle pero tengo miedo de volver a enamorarme de esa sonrisa, de esa voz y de esa manera de conseguir que cada momento fuera especial. 

Las cosas podrían haber sido de otra manera, si hubiera sabido escucharme. Si yo me hubiera sentido arropada en todo lo que hago, si hubiera madurado hasta tal punto de comprender que necesitaba más espacio y que al mismo tiempo quería estar a su lado. 

No sé qué pasará si se acerca y me dice algo… parece que duda, pero me gustaría que lo hiciera.

Justo en este momento dos señoras interrumpen mis pensamientos y me preguntan cómo pueden colaborar en la campaña solidaria que estamos llevando a cabo. 

Mientras les explico, veo por el rabillo del ojo cómo se va alejando poco a poco y no puedo evitar sentir un nudo en la garganta. 


Nando Pilgrim | Escritor 

Share This

No hay comentarios:

Publicar un comentario