lunes, 28 de marzo de 2016

Un genio en la escuela
María de la Cruz Rubio



Dice una historia que Albert Einstein era mal estudiante. No es cierto, pero sí que es verdad que sus profesores le encontraban algo lento y no lograba aprender nada de memoria.

Stephen Hawking, el físico que ha revolucionado la ciencia con teorías como la de los agujeros negros, aprendió a leer con ocho años. Recuerda que se aburría en la universidad, donde estudiaba menos de una hora al día. Aunque en este caso sus profesores tenían claro que su mente era diferente. Su tutor de física, Robert Berman, contó posteriormente en The New York Times Magazine: “Sólo le bastaba saber que se podía hacer algo. Y él era capaz de hacerlo sin mirar cómo los demás lo hacían”.

Évariste Galois, el padre del álgebra moderna, fue rechazado dos veces por la École Polytechnique de París. No fue capaz de superar los exámenes de acceso y acabó muriendo con 20 años en un duelo. Los maestros de Charles Darwin decían que era  “un chico que se encuentra por debajo de los estándares comunes de la inteligencia. Es una desgracia para su familia”. El profesor de John Gurdon, premio Nobel de Medicina, hablaba así de él: “Su rendimiento, sus resultados, son insatisfactorios. No asimila bien. Las notas donde apunta sus experimentos están rasgadas y confusas. A menudo se encuentra perdido, porque no escucha. Insiste en hacer las cosas a su manera. Me ha llegado la noticia de que quiere ser científico. En las circunstancias actuales, me parece algo ridículo”.

Actualmente encontramos que Craig Venten, padre del genoma humano, o Larry Ellison, fundador de Oracle, también tuvieron notas insuficientes y dejaron un triste recuerdo en sus clases. Incluso Bill Gates admite haber sido un mal estudiante.

Por lo que vemos, muchas personas de éxito en la tecnología y en la ciencia, considerados algunos de ellos genios, tuvieron historias de fracaso en un sistema educativo que no supo detectar sus capacidades ni potenciarlas. Y es que la escuela tienen unos criterios de selección y evaluación que tienen que ver con la memoria y no con la lógica, con la repetición y no con la imaginación, con el acatamiento de las normas y no con su puesta en duda.

Hay teorías que también indican que el fracaso en el colegio puede empujar al niño o la niña, o al joven, a explorar otros caminos, con menos reglas y donde su creatividad se vea recompensada. Lo que está claro es que la escuela tradicional y sus profesores no supieron entender lo que tenían delante. Los maestros deberían no clasificar a sus alumnos por el nivel de éxito que tengan según los estándares establecidos, sino apreciar todas sus capacidades, desarrollando aquellas en las que el niño muestra interés. La labor de la escuela es motivar, empujar al alumno a descubrir nuevos caminos, establecer cierta disciplina de estudio, facilitar herramientas para el aprendizaje y el maestro puede actuar como guía en este proceso. Sin embargo y como nos enseña la Historia, a veces actúa como elemento frustrante para aquellos que no se ajustan a sus estándares.


“La educación es lo que queda después de que uno ha olvidado lo que aprendió en la escuela”. Albert Einstein





 María de la Cruz Rubio Técnico de Formación & Formadora


miércoles, 23 de marzo de 2016

Solos
Maite Salmerón



Puede que se llame Halimah, Sofía o María, tiene ocho años, es de Alepo (Siria) y acaba de entrar en Europa a través de Turquía.

Seguramente ha viajado sola, abrazada al muñeco. Parece raro,imposible, como para no creérselo, pues se trata de un recorrido largo,lleno de riesgos. Piensen en la inquietud que sentimos nosotros cuando nuestro hijo, al que hemos enviado a la tienda de la esquina a por una bolsa de pienso para el gato, se retrasa unos minutos.

Hacen falta semanas o meses para llegar desde un sitio a otro, y por el camino te puedes encontrar al lobo, a la madrastra de Blancanieves, al traficante de esclavos, al pederasta, al psicópata, al ogro, a Cruella de Vil, al Capitán Garfio, al mismísimo Herodes... Hablamos de un viaje lleno de peligros reales e imaginarios que sesenta mil menores han emprendido en el último año desde distintos países de Centroamérica, Libia, Siria... Ellos solos ( solitos, para decirlo con propiedad) han caminado,han corrido, se han subido a autobuses, se han bajado de trenes, han disputado su comida a los perros, se han echado a dormir en cualquier sitio, se han despertado en la Luna de Marte, en el desierto, y han continuado su peregrinaje, bien para reunirse con sus padres, emigrantes ilegales, bien para huir del hambre o la violencia de sus lugares de origen. Ahí está ella, como si volviera de la tienda de la esquina. Si no la cazan antes, se convertirá en una adulta ilegal, las hay a millones. Con el tiempo, la población ilegal de EE UU será mayor quela legal, lo mismo en Europa. Significa que esta niña podría ser la primera presidenta de EEUU sin papeles. ¿Quién la abrazará hasta entonces? ¿Quién le ofrecerá todos los derechos que tiene cualquier niño?




 Maite Salmerón | Escritora

jueves, 17 de marzo de 2016

¿Diseñamos una nueva vida? - Alba Ferrera


Ojalá existiera una voz en off en la vida. O simplemente hubiera un botón específico que hiciera ver las situaciones desde fuera, como si viviéramos nuestra propia película. ¿Por qué no? Podríamos hacerlo mejor; reflexionar con detenimiento y actuar. Pero es ahí donde se encuentra la línea divisoria de las decisiones. Los momentos que cambian toda una vida, que cierran o abren una etapa en la historia de cada persona. De alguna manera alguien quiso que tuviéramos que decidir, y que en un momento dado habría que hacerlo sin pensar, sin alargarlo, sin dar una determinada pausa y sin escuchar opiniones ni reflexiones, por muy buenas que fueran. Quisieron también que nos equivocáramos nosotras mismas. Y que hubiera lugar para la duda o la certeza, y si se producía la primera, admirarla.

Quisieron llevar a cabo más cosas de las debidas, intentaron hacer fácil una vida que de por sí ya era complicada. Diseñaron para ello tópicos absurdos y ridículos. Frases hechas que intentaron darte lecciones de una vida que es tuya y sólo tuya.


Y me doy cuenta de que a veces es necesario que te dicten lo que hay que hacer; echando de menos incluso un planning que te estructure la vida. Caes en la cuenta de que los espacios infinitos y las decisiones cerradas te dejan perdido y sin aliento. Aunque una se considere rebelde y libre, justa, incorrecta o simplemente alguien que sabe lo que quiere. Porque en la vida lo que más aterra es sentir que estamos solas. Sabernos incomprendidas, confusas y desoladas. Tomando una decisión que podría cambiarlo todo. Cerrando etapas que nunca pensamos… o escribiendo finales que nunca quisimos.

Porque no es posible diseñar una vida. Ni creer que podemos hacerlo.




Alba Ferrera | Periodista

viernes, 11 de marzo de 2016

La mayor mentira
María Dorado


Porque ahora te río, pero bastante agua rodaron mis mejillas. Esas que alentabas y mordías entre lunares y desvergüenza. Y es que ya no me dueles, porque aprendí que algunas veces la vida te planta espinas para pincharte y saber si escuece. Pero ya me curé de ti y de tus maneras, tu colección de lo sientos y desventuras. Tus historias para no dormir, tus películas de marcianos y tus sin salidas.

Tu canción la mayor mentira, entre tantas palabras muertas. Y es que ya no te busco, bastante lejos quedó tu hombría del niñato que aun vive en ti. Quiérete menos y aprende a escuchar, que aunque la marca quedó en el tintero todavía te pierden las formas. Queriendo convencer hasta al mismo diablo, de algo que un día inventaste y ahí estaba yo. Tu Dulcinea entre gigantes, la escoba que estorba en una esquina, la llave del cajón que no abre nada, pero ahí está por si acaso encaja.

Y entretanto con ella, me buscas por su pelo y bien lo sabes. Que todavía la almohada suda de mí y en la ventana mi nombre. Y es que aun la casa te queda pequeña porque ni tú mismo sabes ser grande…



María Dorado


 María Dorado Guionista, Redactora y Foto-reportera